Lamo, nínfeácea denticulada

Najas guadalupensis
América tropical


Normalmente es difícil cerciorarse de si realmente se trata de una Najas guadalupensis porque muchas ninfeáceas tropicales guardan un parecido extraordinario entre sí. Por sus finas hojas lineales, de unos 2 cm de longitud y sólo 1 mm de anchura, finamente denticuladas en los bordes, ordenadas de forma muy tupida, estas plantas al igual que las milhojas se cuentan entre las de órganos más finos de nuestros acuarios. Son idóneas, igual que el Myriopbyllum, como plantas de desove. Las ninfeáceas tienen una pujanza sorprendente y con frecuencia obligan a recortarlas semanalmente.

Muchos acuariófilos intentan plantar ninfeáceas, es decir, formar grupos con ellas. Esto conlleva dificultades porque el tallo es bastante frágil y rebrota con facilidad. No obstante, un matorral de ninfeáceas, sobre todo en acuarios pequeños, puede formar un buen contrapunto decorativo para otros grupos de plantas. Otros acuariófilos tratan a la lama de forma más «natural», dejándola crecer como un ramillete sobre la superficie del agua. «Visto desde abajo», el verde fresco de la planta iluminado por los fluorescentes da unos contrastes impresionantes. En realidad las especies de Najas no necesitan que se las plante, viven flotando y toman su alimento del agua, dicho de otra manera: el control del agua es muy importante para el cultivo de estas plantas. Es óptima un agua blanda con abonado de CO, temperatura entre 22 y 28 ºC.

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