Nenúfares tropicales

Especies de Nymphaea

Los nenúfares tropicales florecidos son, qué duda cabe, el paradigma de la belleza de la flora acuática exótica. En contraposición al cultivo sumergido de los nenúfares, en este tipo de cultivo de nenúfares es absolutamente imprescindible el uso de energía luminosa en grandes cantidades. Sólo es viable el uso de lámparas de alta presión, a menos que uno pueda montar un acuario especial con luz diurna intensa. Es importante también la elección de la especie adecuada. Para el cultivo en una habitación sólo son aptas las raíces pequeñas de especies adaptables, cuyo crecimiento no sea exagerado. En el comercio encontramos entre otros el grupo de la Nymphaea stellata. También cabe tomar en consideración a la Nymphaea micrantha y a sus híbridos, como es la Nymphaea x dauben-yana, y sobre todo a la pequeña Nymphaea colorata y sus cultivos. En «acuarios abiertos» se nos ha comunicado con frecuencia el éxito de la floración del loto atigrado. Otras especies alcanzan dimensiones que superan con mucho la capacidad de un acuario doméstico. El rizoma debe plantarse plano, de manera que sus brotes estén todavía sobre el suelo del fondo. Se puede trasplantar en el mismo suelo de fondo, pero es mejor hacerlo en un recipiente al que se haya añadido tierra arcillosa con reservas nutritivas (p.ej. Tetra Initial D). Sin embargo, el suelo no debe tener nutrientes en exceso porque, en tal caso, se propicia el crecimiento y las dimensiones exagerados de las hojas flotantes. Se favorece la floración de la mayoría de especies reduciendo el nivel de agua a 25-30 cm y acercando los focos luminosos a las plantas (guardar la distancia de seguridad). La temperatura más idónea se sitúa en 25 °C. La dureza del agua es un factor de importancia secundaria. Hay que admitir que la floración es un fenómeno escaso en el acuario. Por otro lado, las flores nunca alcanzan el vigor ni el colorido que despliegan a pleno sol en las condiciones naturales. La multiplicación puede realizarse en algunos casos mediante brotes de rizoma.
En el caso de la Nymphaea micrantha y sus cultivos se forman a veces plantas adventicias en las hojas viejas, son los nenúfares llamados «vivíparos».

Bocado de rana

Limnobium laevigatum
América tropical


Una pequeña planta flotante, libre, que forma rosetas, con hojas redondeadas, cordiformes, de no más de 20 mm de longitud, regruesadas como esponjas. Dado su pequeño tamaño es muy indicada para el acuario, siendo una de las plantas flotantes preferidas de los amantes de este hoy. Al igual que el helécho flotante, el Limnobium no es muy exigente en cuanto a iluminación. Una vez la planta se ha acomodado en su ubicación, se multiplica rápidamente por estolones. El Limnobium laevigatum es una de las plantas de mayor antigedad en el acuario, puesto que su cultivo se remonta al siglo pasado.

Césped acuático de la india

Hygrorbiza aristata India, Sri Lanka, Burma, Malasia

Un césped acuático inusual, presente a menudo como «maleza» en los arrozales. Las hojas de color verde oscuro, entre elípticas y oviformes alargadas, se sitúan en la superficie del agua, poseen un dibujo muy decorativo, se sustentan por las vainas, regruesadas como esponjas. Las raíces se zambullen hasta lo más profundo del agua. Las plantas comercializadas sólo se conservan a largo plazo en un acuario que tenga una aJta intensidad lumínica. El cultivo no presenta problemas en luz diurna (sol). Temperatura entre 22 y 25°C.

Jacinto de agua

Eichhomia crassipes
América tropical, propagada actualmente en los trópicos de todo el planeta


El jacinto de agua, con sus pecíolos foliares gruesos y abultados, es una de las plantas más interesantes de la flora flotante. A pesar de que, por su proliferación masiva, dificulta el tráfico marino y la pesca en muchas aguas tropicales y subtropicales, en el acuario se comporta como una planta bastante exigente. Ante todo en lo que se refiere a la iluminación. Las flores, muy decorativas, sólo se desarrollan si disponen de mucha energía luminosa y temperaturas altas. Es aconsejable recurrir a lámparas de alta presión. Son convenientes períodos de iluminación de 11 horas, porque la insolación equivalente a un día largo (más de 12 horas) parece que inhibe la floración. En cambio, en la orilla plana y soleada de un estanque se consigue sobre todo en los últimos días de verano una floración abundante, después de transcurrido el período más caluroso.

En el acuario tendremos que conformarnos con la figura decorativa de la planta. Los jacintos de agua son bien vistos como animación del paisaje del acuario y el carácter singular de su crecimiento dará un impacto extraordinario a la superficie del agua. También es espléndida Ja impresión que, desde abajo, se disfruta de las rafees zambullidas, finas como cabellos. La temperatura puede oscilar en un amplio margen (18-30°C), pero la óptima gira en torno a los 25 °C. En condiciones luminosas propicias, la multiplicación por estolones es muy productiva. Los ejemplares débiles del acuario pueden «recuperar» sus fuerzas durante el verano, cultivándolos en el estanque del jardín. Sobre la Eichbornia azarea.

Helecho flotante

Ceratopteris pteroides
América tropical, arrastrado hasta el sureste asiático


No cabe duda de que el helécho flotante es una de las plantas flotantes más recomendables para el acuario. Sobre todo porque no es exigente en absoluto y muy adaptable. El Ceratopteris ere bien incluso con una iluminación «normal».

Al igual que otras plantas flotantes libres, este helécho extrae las sustancias nutritivas directamente del agua. Por lo tanto, es importante procurar que haya condiciones estables en cuanto a nutrientes. Las hojas flotantes lobuladas pueden alcanzar en tal situación una longitud de hasca 20 cm. Las hojas viejas producen gran cantidad de plantas adventicias, por lo cual no hay problema en el momento de la propagación de este helécho. Es muy apropiado para tamizar la luz que reciben las criptocorinas. Las raíces, que cuelgan hasta lo más profundo del agua, presentan unas tupidas marañas que son el escondrijo preferido de los peces jóvenes. En cuanto a la temperatura y dureza del agua, el Ceratopteris es bastante tolerante. Por lo general es necesario aligerar las existencias de vez en cuando, para que las plantas subacuáticas ávidas de luz no sufran escasez. ¿Hasta qué punto se puede cultivar en acuario el helécho acuático africano, Ceratopteris cornuta? No hay una respuesta segura para esta pregunta.

Plantas flotantes

Las plantas flotantes que se sustentan sobre la superficie del agua así como las plantas de fondo que envían sus hojas a la superficie del agua son, desde hace varias décadas, plantas perfectamente habituales del acuario. Con el uso de la iluminación eléctrica y los acuarios de instalación cerrada, el cultivo de estas plantas ha sufrido un revés. Ello se debe en primer lugar a que con la iluminación artificial normal no se logra la intensidad luminosa que requieren muchas de las plantas flotantes. Por otro lado, la superficie del agua queda oculta debajo de la carcasa de los fluorescentes, con lo cual no es accesible para la mirada del espectador que se ve obligado a mirar las plantas flotantes desde abajo. A pesar de que las raíces que arponean en la profundidad del agua y las hojas flotantes bañadas en luz constituyen una animación fascinante para la flora subacuática, lo cierto es que actualmente con el «acuario abierto» y las lámparas modernas de alta presión se dispone de perspectivas muy distintas, abriéndose para el acuariófilo dimensiones totalmente nuevas en cuanto al acuario. Con la gran intensidad lumínica de estas lámparas se pueden cultivar ya con éxito las plantas flotantes de alta avidez luminosa, por ejemplo los jacintos de agua o los nenúfares tropicales. Lo importante es que todas las iluminaciones cumplan los requisitos de seguridad y se instalen correctamente. Con fluorescentes se pue-
den conseguir también en muchos casos unas condiciones lumínicas satisfactorias, porque las plantas flotanes en la superficie del agua reciben la máxima intensidad luminosa, dada su proximidad a las lámparas. Lógicamente se tendrá que prestar atención a que la demanda luminosa de las plantas subacuáticas no quede desvirtuada por las plantas flotantes, es decir, hay que instalar en cualquier caso un mayor número de lámparas. En modo alguno se debe permitir que las plantas flotantes ocupen la mayor parte de la superficie del agua. Se las colocará con preferencia en aquellas zonas en las que puedan ser útiles para tamizar la luz. Por ejemplo, la luz verde tamizada por el helécho flotante es la que más conviene a las plantas esciófilas (= amantes de la sombra) como son algunas especies de Cryptocoryne, en cuyo caso nos encontramos en cierto modo ante una luz filtrada de forma natural.

Puede ocurrir que el acuariófilo tenga que habérselas involuntariamente con plantas flotantes, por ejemplo con las pequeñas lentejas de agua Lemna minor de nuestra región que se arrastra por lo general con comida viva. Lo mucho que medran están plantas en el acuario se pone de manifiesto por lo mucho que cuesta acabar con ellas. Algunos ejemplares, que se pasan por alto en el momento de vaciar los peces, pueden volver a cubrir la superficie del agua en poco tiempo, lo cual no siempre es deseable. Igual tendencia a la proliferación masiva tiene el pequeño helécho Azolla caroliniana, pero sólo en condiciones lumínicas óptimas (luz diurna). A pesar de todo el empeño puesto en el cultivo, algunas plantas flotantes no dejan de ser «huéspedes transitorios» (aunque interesantes) del acuario. Su avidez por la luz es demasiado grande como para poder saciarla a largo plazo en las condiciones artificiales del acuario doméstico.

Musgo de Java

Vesicularia dubyana
Indonesia, Filipinas

Un musgo acuático muy suave y delicado, parecido al musgo hinchado (Fontinalis) de nuestras regiones, pero incomparablemente más exquisito por hojas muy finas, de apenas 1 mm de longitud, de color verde claro. El uso de este musgo en un acuario tropical admite muchas variantes. Es apreciado también como planta de desove. Para fines decorativos se puede fijar sobre todo en ramillete sobre las raíces, donde con el tiempo puede tener un fuerte desarrollo. Anclado sobre piedras se comporta igual de bien, formando tupidos matorrales de musgo. En cuanto a la iluminación, el musgo de Java se adapta casi como ninguna otra planta de acuario, pero obviamente con buena luz se muestra más vigoroso y vital. Lo importante es que, en un acuario con musgo de Java, no haya peces que remuevan los detritos del fondo, porque las finas partículas de la suciedad se quedan pegadas en los matorrales de musgo de Java. Además, los matorrales que con el tiempo van perdiendo colorido se pueden sacar del acuario y «lavar a fondo» con agua en un cubo, volviendo a fijarlos después en su emplazamiento. Se puede aprovechar además esta operación para reducir el tamaño de un matorral que haya tomado demasiado volumen. El musgo de Java es muy tolerante en cuanto a la temperatura, continúa su actividad incluso por debajo de 20 °C, aunque lo óptimo sería entre 24 y 28 °C. Es muy similar otro musgo acuático del sureste asiático, el Glossa-delpbits zollingeri.

Hepática flotante

Riccia fluitans
Propagación universal

Un claro exponente de «planta tupida», es decir, los ejemplares individuales, delicados, bifurcados, sólo tienen efecto tomados en «masa». La hepática flotante es una planta popular y cultivada desde varias décadas atrás, flota en la superficie del agua y se aclimata a ello normalmente sin problemas, a pesar de la temperatura elevada. Con frecuencia se desarrolla con una exuberancia tal que tiene que recortarse constantemente, alegrando a otros acuariófilos que reciben los recortes de este musgo como regalo. La «vista desde bajo el agua» proporciona al acuario un ambiente especial, un acento «salvaje», al igual que las demás plantas flotantes. La Riccia es apreciada desde siempre como sustrato para desove, siendo preferida también como material de apoyo por los peces que instalan un escondrijo de espuma.

A veces ocurre que la hepática flotante es víctima del ataque de las algas, o mucre por otras causas. La mejor prevención consiste en cambiar a menudo una parte del agua, porque este musgo hepático es sensible a la concentración alta de un tipo concreto de contaminación. Es bueno un pH ligeramente ácido y una dureza de carbonato no superior a 10°DH así como aporte de C02.

Helecho de Java

Microsorium pteroptus
Sureste asiático


Comparado con el helécho de Sumatra, nos encontramos ahora ante un tipo de helécho completamente distinto. Las hojas variables, de verde claro a semioscuro, de unos 30 cm de longitud, no están divididas, son más o menos lanceoladas. Las hojas más antiguas llevan siempre plantas adventicidas provistas de raicillas. El helécho de Java nunca deberá plantarse, aparte de que como planta de fondo sería bastante soso. Al contrario, es una planta con «ramaje» que se puede anclar con hilo de plástico verde oscuro o con hilo de pescar sobre madera resinosa, en un lugar despejado. Después de poco tiempo, el Microsorium se consolida, se siente cómodo y empieza a crecer. Se puede emplear hábilmente para reverdecer la madera resinosa,
logrando un efecto enormemente decorativo. En cuanto a demanda de luz, el Microsorium es muy acomodaticio, conformándose con una luz moderada. El cambio regular del agua y la aportación de CO, son otros factores que se traducen en un crecimiento vigoroso.

Helécho de Sumatra

Ceratopteris tbalictroides
Regiones tropicales del Viejo Mundo, en algunos casos ha sido arrastrada hasta su actual emplazamiento


Todos los acuariófilos entendidos conocen el helécho de Sumatra, de hojas plumosas, finas, espléndidas. Es un helécho acuático decorativo, implantado en los acuarios desde muchas décadas atrás, que, aparte de iluminación abundante, gusta de agua ligeramente acida, no muy dura. El aporte de CO, y el abonado del agua se traducen en un crecimiento muy vigoroso. En cuanto al suelo, el Ceratopteris no plantea exigencias especiales; no se debe plantar, sino solamente fijar con pequeñas piedras. A menudo desconociendo su envergadura (hojas de hasta 1 m de longitud), el «helécho de Sumatra» se aloja al azar, en un sitio más o menos adecuado, donde o bien muere, o bien, si dispone de luz abundante, se desarrolla convirtiéndose en planta predominante que cubre por completo el acuario (pequeño o mediano), es decir, en una planta solitaria en el más exacto sentido de la palabra. Las plantas abandonadas a su suerte en la superficie desarrollan formas flotantes. El Ceratopteris es muy variable, tiene variedades plumosas menos finas que por ello se denominan heléchos de hoja de roble. El «helécho flotante» (ver página 152) tiene que clasificarse como Ceratopteris pteridoides, pero existen todavía puntos oscuros en la clasificación sistemática de los heléchos acuáticos. El helécho de Sumatra puede considerarse el de mayor belleza y el más idóneo para el acuario. Su cultivo es fácil y es muy popular entre quienes montan acuarios del «Asia oriental». Como consecuencia de las numerosas plantas adventicias formadas en los bordes de las hojas, se dispone siempre de plantas jóvenes en abundancia. Cultivo preferente en aguas planas con gran intensidad luminosa.

Heléchos y musgos

En cuanto a heléchos y musgos, es decir, plantas que no pertenecen al grupo de las fanerógamas, encontramos en el acuario formas extraordinariamente diversas.

Un ejemplar espléndido de «helécho de Sumatra», Ceratopteris thalictroides, puede alcanzar una envergadura tal que, con sus hojas plumosas, de color verde claro, puede convertirse en la planta dominante de un acuario mediano. Por otro lado, un musgo tan delicado y fino como el musgo de Java, Vesicularia du-byana, puede desplegar con buen efecto sus diminutas hojas formando un precioso ramillete, ya sea entre troncos resinosos de pantano, ya sea entre grupos de piedras. Lo que caracteriza a las especies citadas es su extraordinaria aptitud para el acuario. Son idóneos para cualquier finalidad y normalmente plantean pocas exigencias. Su utilización es tremendamente versátil, a menudo confiere a un paisaje acuático precisamente aquel «algo» que es imprescindible para completar nuestro jardín sumergido. Si se manejan correctamente, los heléchos y musgos sonplantas muy estables en el acuario.

Vallisneria, cinta, hélice palustre

Vallisneria spiralis
Sur de Europa, zonas tropicales y subtropicales del Viejo Mundo Vallisneria americana Trópico y subtrópico de América, Asia y Australia


La vallisneria, que algunos acuariófilos llaman hélice palustre, es una de las más antiguas en tener cabida en el acuario. Ya se la cita con encomio en la bibliografía de finales del siglo pasado.
Desde el punto de vista botánico-morfológico, la vallisneria debería considerarse una planta con tallo, sólo que sus «tallos» tienen un recorrido horizontal y oculto dentro del suelo de fondo y llevan aquellas rosetas de césped que denominamos la planta. Por sus hojas lineales a lo largo, en forma de cintas, que pueden alcanzar hasta 30 cm de longitud, de colorido verde claro o semi-intenso, es una valiosa planta de acuario. Sólo por la longitud de sus hojas, las vallisnerias deberían alojarse en acuarios bastante altos. No hay nada más feo que ver sus largas hojas tendidas sobre la superficie del agua. Aparte de que, en tal circunstancia, se roba la luz. destinada a otras plantas. El fondo debería abonarse con sustancias nutritivas, para que la formación de estolones sea más abundante. Una buena iluminación es muy necesaria para un desarrollo vigoroso, pero en este aspecto la vallisncria es mucho más acomodaticia que las especies similares de la Sagittaria.

Si hay espacio suficiente, las plantas pueden abandonarse a su suerte, por ejemplo colocándolas como telón de fondo. Con el tiempo sacan estolones y forman un grupo tupido. También es posible separar las plantas ahijadas y replantarlas, si ocurre por ejemplo que el grupo avanza en una dirección que no interesa. En cuanto a la temperatura, la valisneria no presenta complicaciones. Puede bajarse incluso a 15 °C, situación que las Vallisneria spiralis del sur de Europa toleran con más entereza, desarrollándose bien incluso en acuarios de agua fría. Las plantas bien aclimatadas pueden sacar ocasionalmente un largo y delgado pedúnculo floral, que llega hasta la superficie del agua. La fecundación y formación de semilla sólo es posible si se dispone de plantas «masculinas», que forman en su base una espata de tallo corto. En la madurez, las diminutas flores masculinas suben hasta la superficie, donde tiene lugar la fecundación. Nos encontramos, pues, en una diferenciación sexual, es decir, hay vallisnerias masculinas y femeninas, siendo los ejemplares femeninos los que predominan, con mucho, en los acuarios.

Hay razas de la Vallisneria spiralis de tamaño pequeño y de mayor talla, que crecen con mayor vigor. Su identificación exacta, es decir, saber si las plantas realmente pertenecen a la especie V. spiralis, a menudo no es posible de modo inequívoco. Una parte de las plantas comercializadas son Vallisneria americana var. americana. No es posible la delimitación más segura de los ejemplares del acuario. Las formas cultivadas vigorosas, de hojas retorcidas, se consideran en parte como V. spiralis, mientras que la conocida «vallisneria de la hélice», de hojas retorcidas en forma de tornillo, probablemente sea una variedad, la var. biwaensis, de la Vallisneria americana. En cualquier caso, la vallisneria helicoidal es una planta muy singular y de gran belleza, más apropiada para una ubicación en solitario o en pequeños grupos en el medio plano del acuario, para «cautivar las miradas». Con sus hojas muy retorcidas, su talla (hasta 30 cm) se queda por debajo de la de la Vallisneria spiralis, debiendo ocupar un lugar muy iluminado. La mayoría de denominaciones de origen Vallisneria no medran en aguas demasiado blandas. Prefieren agua semidura, pero es aconsejable abonar con C02, para que no haya asimilación de bicarbonato y el consiguiente aumento del pH, no deseable (detalle importante cuando existe un número elevado de ejemplares).

También la «vallisneria gigante» (Filipinas, Nueva Guinea), considerada hasta ahora como especie autónoma (Vallisneria gigantea), se clasifica ya como perteneciente a la Vallisneria americana. Tiene los rasgos del tipo Vallisneria pero sus hojas en forma de cintas son mucho más largas (hasta 3 m) y tienen una anchura de 3 cm. Si realmente se quiere cultivar una planta de tal envergadura y dejarla desarrollar todo lo que puede dar de sí, hay que disponer de un acuario de varios centenares de litros de capacidad. Hay que poner entre interrogantes si todo lo que se vende en el comercio con el nombre de «vallisneria gigante» realmente lo es. Muchas veces son razas muy vigorosas de la V. americana. En tal caso, las plantas se adaptan mejor al acuario de un acuariófilo medio.

En acuarios de veras grandes, la vallisneria gigante puede ocupar el telón de fondo o formar grupos de 3 ó 4 plantas, muy decorativos, pero el acuario debe ser grande para que las hojas puedan desarrollarse por completo. Por su origen tropical, la vallisneria gigante pide agua cálida. La temperatura no debe bajar de los 20 °C. Para el crecimiento óptimo requiere suelo de fondo con sustancias nutritivas y aportación de C02.

Cola de salamandra

Saururus cernuus
Norteamérica


Una verdadera planta palustre que ha sido «reconvertida» en sumergida estable en el acuario tropical. En tal circunstancia, la cola de salamandra se muestra tan pujante y no problemática que se puede recomendar a cualquier acuariófilo, porque además es decorativa. Como planta aislada en primer plano o formando un grupo, la cola de salamandra (nombre que deriva de la forma de sus flores) es una planta extraordinariamente acomodaticia y ornamental. Sólo un detalle no debe pasarse por alto: se requiere una buena iluminación para el desarrollo de plantas vigorosas y compactas, de lo contrario el Saururus vive raquítico en lo alto, en lugar de mostrarse posesivo sobre el suelo. Los limbos foliares son oviformes, alargados, en el fondo cordiformes, alcanzando una longitud de hasta 6 centímetros, con pecíolo relativamente largo. Con el tiempo saca estolones y, por tanto, forma conjuntos.

Samólo

Samolus valerandi
Zonas templadas, propagación mundial

Esta pequeña planta delicada, con sus hojas de color verde claro brillante, que invertidas son oviforme o espatuladas, anchas, dispuestas en roseta, se encuentra en el comercio reiteradamente. En realidad es una planta palustre auténtica que se adapta a las condiciones del acuario, hasta cierto punto. Su rasgo más atractivo es la figura decorativa y compacta de sus rosetas foliares. El Samolus debe ocupar el primer plano del acuario. Pero, hay que comprar varias plantas al mismo tiempo, puesto que su crecimiento en el acuario sólo se da en condiciones muy favorables (proliferación). Los ejemplares comprados se plantan formando un grupo lo más compacto posible. Su persistencia en el acuario es objeto de controversia.

El éxito del cultivo dependerá sobre todo de la luz, es decir, la distancia hasta las lámparas deberá ser lo más corta posible. Esto implica que el acuario no puede ser muy alto (30 cm). Por lo demás el Samolus gusta de un suelo de fondo con relativa abundancia de sustancias nutritivas, no hay que olvidar, pues, mezclar dichos nutrientes en el suelo. También es importantc que la dureza del agua no supere los 10° DH y abonar con C02- El samólo es una planta para acuarios templados, pero, con buena iluminación, tolera incluso temperaturas de 25 °C. Hay que decir que, con el tiempo, muchas plantas tienden a un estado mezquino.

Saeta de agua punzonada

Sagittaria subulata
Región atlántica de EE.UU. y más al sur


Esta saeta, conocida antes como Sagittaria natans, es una de las plantas de acuario más consolidadas y robustas.

Se cultiva en diversas variedades, no siempre fáciles de diferenciar. Las hojas tipo cinta de la forma nominal (var. subulata) alcanzan unos 40 cm de longitud. Estas plantas son similares a la Vallisneria spiralis. No obstante, la Sagittaria se diferencia de la vallisneria por las puntas de las hojas. Los nervios longitudinales de la Sagittaria terminan en el borde de la hoja, antes de llegar a la punta de la misma, mientras que en la Vallisneria desembocan todos en la punta de la hoja (examinar con lupa). La forma «pusilla» (perteneciente a la S. subulata var. subulata) se queda algo menor: altura de 5 a 8 cm. Una planta obviamente de primer plano, muy bonita, forma césped con rapidez gracias a un profuso desarrollo de estolones.

Es incomparable en cuanto a no plantear exigencias. Sin embargo: un crecimiento vigoroso y una buena producción de estolones sólo se consiguen con una iluminación intensa y directa, es decir, la Sagittaria no debería quedar a la sombra de otras plantas mayores, p.ej. la espada amazónica. Por su origen, la Sagittaria no es exigente en cuanto a la temperatura del agua, pudiendo adaptarse incluso a las temperaturas siempre elevadas del acuario tropical. Tolera mal el agua extremadamente blanda. Estas plantas se colocan siempre en grupo, cuya extensión dependerá de si se quiere animar el plano medio del acuario, o dar aspecto cerrado al último plano, o formar un «césped compacto» en primer plano.

Saeta de agua

Sagittaria gramínea var. platyphylla Norteamérica

Por su hojas recias, en forma de banda o cinta, de 2,5 cm de anchura y 30 cm de longitud, esta planta guarda un cierto parecido con una vallisneria gigante. Pero su crecimiento es siempre menor. Para conseguir plantas en lo posible de hoja ancha, vigorosas, de color verde saturado, se tiene que dar una buena intensidad de luz. También es importante mezclar sustancias nutritivas en abundancia con el suelo de fondo. Esta saeta se muestra bastante acomodaticia en cuanto a las condiciones del agua y a la temperatura. Se mantiene bien tanto en acuarios de agua fría como en los tropicales. Son muy decorativos los grupos de plantas dispuestas con holgura. La formación de estolones requiere tiempo.

Ninfoides; banana acuática

Nytnphoides aquatica
Norteamérica


Denominada «banana acuática» o «planta banana» por el haz de rizomas que se parece a un racimo de plátanos en miniatura, se considera más una curiosidad que una planta de crecimiento vigoroso. Las plantas sumergidas disponen de hojas de pecíolos más o menos largos, redondeadas, de color verde claro, con una longitud de hasta 8 cm, con muesca en la base, son hojas de grosor muy fino. Las especies comercializadas pueden cultivarse en
el acuario colocando el racimo de rizomas sobre el suelo de fondo de tal manera que las raíces largas que se forman puedan penetrar en el suelo. Una planta interesante para el primer plano, que no suele formar hojas flotantes en el acuario. En las hojas sueltas, flotantes, se observan a veces plantas adventicias.

Son plantas que necesitan una gran intensidad luminosa, se utiliza de preferencia agua blanda, ligeramente acida, y una temperatura entre 20 y 24 °C. Como planta de hojas flotantes, sólo se mantiene en aguas planas con luz diurna (solar).

Hoja de raya

Grupo Nymphaea lotus
África, sur de Asia


Los nenúfares tropicales se cultivan normalmente por sus flores fascinantes. En el acuario sólo se consiguen condicional-mente, es decir, con un gran esfuerzo (página 155), no obstante, estas especies pueden cultivarse sumergidas igual que los Nuphar. En este sentido, las hojas sumergidas decorativas, en especial del loto atigrado rojo, son más espléndidas si cabe, por su colorido más o menos rojizo con manchas oscuras. Estas especies de nenúfares son las plantas solitarias más bonitas del acuario. De acuerdo con su figura decorativa, la hoja de raya se colocará siempre como centro de atención, en el primer plano del acuario. La iluminación tiene que ser, por un lado, tan intensa que las plantas puedan exhibir todo su colorido y vigor, incluso corriendo el riesgo de que, con tanta luz, se propicia la formación de hojas flotantes. Tan pronto aparezcan las hojas flotantes, tendrán que quitarse. Sin embargo, a diferencia de otras especies, el loto atigrado forma pocas hojas flotantes en el acuario. Por lo general, estas plantas se desarrollan en pocos meses para convertirse en ejemplares espléndidos, cuya altura puede ser de hasta 40 cm. Además del loto atigrado rojo, se comercializa también un nenúfar de hojas ovaladas, de hasta 20 cm de longitud, con una profunda muesca en el punto de inserción en el pecíolo, son hojas de color únicamente verde, con manchas oscuras. Se denomina loto atigrado verde. La clasificación de ambas especies no se ha clarificado del todo.

En cualquier caso, estos nenúfares deben incluirse dentro de las poblaciones de Nympbaea lotus de aguas corrientes. Se incluiría también la Nymphaea zenkeri, citada ocasionalmente. En el mercado se encuentra además una serie de nenúfares tropicales que, en el acuario, no son tan duraderos como el loto atigrado. Se conserva relativamente en estado sumergido la Nymphaea micrantha. Todos los nenúfares tropicales deben mantenerse en agua a 25 °C, requieren cambio regular de parte del agua y un abonado con aportación de hierro. La propagación puede realizarse por brotes de rizoma. Cultivo en aguas planas con alta intensida de luz. Estas plantas exigen un suelo de fondo con sustancias nutritivas abundantes.

Nenúfares

Especies Nupbar
Diversas especies de zonas templadas; además de la Nupbar lútea, Nuphar japónica y Nuphar sagittifolia.


Los nenúfares cumplen perfectamente el rol de planta solitaria en acuarios grandes. Lo que más aprecia de ellos el acuariófilo no son las hojas flotantes «normales» o las flores, que ya conocemos en los nenúfares de nuestros estanques, sino las hojas sumergidas, suaves y delicadas, de color verde claro brillante, casi redondas o alargadas, en algunos casos ligeramente sagitales, cuya longitud puede alcanzar los 20 cm. Los nenúfares tienen raíces carnosas, muy sensibles. En el momento de comprarlas, conviene examinarlas por si tuvieran zonas podridas. Los nenúfares se plantan en lugar bien iluminado, sobre suelo de granos gruesos, enriquecido con sustancias nutritivas. El rizoma se colocará en una profundidad tal, que la parte superior del mismo pueda sobresalir del suelo de fondo. Aunque proceden de latitudes templadas, los nenúfares se comportan bien en acuarios tropicales y en condiciones propicias se desarrollan dando lugar a ejemplares esplendidos que, como plantas solitarias, confieren al acuario una belleza incomparable.

Es necesaria una profundidad suficiente, dada su tendencia a formar hojas flotantes. Para un crecimiento exuberante, el Nupbar exige además una iluminación intensa. Los focos luminosos con porcentaje alto de rojo reprimen el desarrollo de las hojas flotantes. La Nupbar lútea o nenúfar amarillo y la Nuphar pumila, el nenúfar pequeño, son especies en peligro de extinción en Alemania, es decir, sólo se pueden adquirir ejemplares cultivados y disponibles en el comercio. Se pueden adquirir también en el comercio la Nupbar japónica, que es una especie también fastuosa, de hojas sumergidas, muy variables, desde ligeramente sagitales hasta más o menos en forma de jabalina. Es más rara en el comercio la Nuphar sagitúfolia, de hojas sagitales alargadas.

Especies Lagenandra

Especies Lagenandra India, Sri Lanka

Genero muy similar a las criptocorinas, del que se cultivan como plantas de acuario principalmente la Lagenandra ovata, planta de crecimiento vigoroso, procedente de Sri Lanka. Como las restantes Lagenandra viven en sus hábitats de origen más o menos como planta palustre. Aunque gusta de adaptarse por períodos prolongados a las condiciones del cultivo subacuático, siempre manifiesta un afán por salirse del agua, sobre todo en acuarios planos, es decir, por formar hojas aéreas. Es aconsejable, pues, mantener el nivel de agua en 50 cm por lo menos (si es posible, más). Son plantas fastuosas, por consiguiente a la Lagenandra ovata puede dársele con preferencia el rol de planta solitaria. Es similar a la Cryptocoryne ciliata, de la que se distingue claramente por la base foliar. El limbo de la hoja de la Lagenandra ovata se adelgaza hacia la base y el borde de la hoja confluye en el pecíolo, mientras que la base de la Cryptocoryne ciliata tiene la base redondeada o ligeramente cordiforme, sin que el borde de la hoja llegue a fusionarse con el pecíolo.

Se importa también de Sri Lanka la Lagenandra thwaitesii, entre otras, una planta muy decorativa con borde foliar blanco plateado. Después de la acomodación, se conserva muy bien como planta semisumergida en acua terrarios y medra incluso con iluminación tamizada. Debe evitarse el pleno sol. La Lagenandra lancifolia plantea exigencias de cultivo similares. La Lagenandm toxicaría del sur de la India se parece a la Lagenandra ovata, pero con menos desarrollo y hojas más anchas. Es muy venenosa, no se comercializa obviamente como planta para acuario. En un cultivo en inmersión permanente dentro del acuario, la mayoría de especies Lagenandra no son duraderas. Es un género interesante para el amante de las plantas acuáticas, que permite el cultivo semisumergido.

Junco de espiga

Eleocharis acicularis
Zonas templadas del norte de Sudamérica, Australia


Una planta de acuario muy apreciada desde atrás, con tallos delgados como una aguja, cuyo grosor no supera los 0,5 mm, mientras su longitud puede alcanzar hasta 20 cm, que, después de aclimatada, forma con sus estolones sumergidos conjuntos tupidos y bonitos. Ideal para el primer plano, suponiendo que se puedan satisfacer sus necesidades vitales: es decir, por su origen no gusta de temperaturas elevadas, mejor entre 18 y 22 °C (como máximo 25 °C) y agua relativamente blanda con abonado de CO,. Es importante además que el junco de espiga reciba intensidad luminosa suficiente (tanques no muy altos, reflectores efectivos). Necesita un sustrato de fondo lo más fino posible, nada de gravilla gruesa, sino mejor arena gruesa. Es aconsejable un ligero abonado del suelo (p.cj. con Tetra Initial D).

Lirios efe gancho

Especies de Crinum Tailandia, Africa occidental, etc.

De los lirios de gancho pertenecientes a las amarilidáceas (narcisos de agua) se conocen varias especies para acuario. En el comercio se encuentra normalmente el Crinum thaianum. Justamente esta especie posee una excelente aptitud para el acuario, es decir, se conserva indefinidamente en él. En el momento de plantar el bulbo, éste se examinará por si tiene zonas podridas, se colocará sin hundirlo demasiado en el suelo. La parte superior del bulbo puede sobresalir algo del suelo. Es importante también que los bulbos vigorosos dispongan, por debajo, de suelo suficiente (unos 12 cm). Habida cuenta de la envergadura de las plantas (sus hojas tipo cinta pueden alcan/.ar más de 2 metros de longitud), el Crinum debería plantarse en acuarios grandes y altos. Los bulbos se colocarán guardando la debida distancia. El Crinum, pues, necesita espacio y profundidad de agua. Obviamente no se podrá evitar que sus hojas alcancen la superficie del agua y proyecten su sombra sobre otras plantas. Esto deberá tenerse en cuenta en eí momento de plantar. Por otro lado, las hojas flotantes reciben plenamente la energía luminosa, un factor fundamental para el crecimiento vigoroso. En cuanto a la dureza del agua, el Crinum thaianum se muestra tolerante. El ¡irlo del gancho necesita mucho tiempo para aclimatarse al acuario. Después de aproximadamente un año produce bulbos ahijados, que dan lugar a un grupo.

No cabe duda de que el Crinum thaianum es una de las plantas más decorativas de los acuarios grandes. Las especies Crí-num, al igual que otras especies bulbosas, toleran mai la replantación y la renovación del suelo de fondo. Reacción por lo general con un paro vegetativo dilatado. El Crinum natans procede del Africa occidental. Posee hojas recias, onduladas en el borde, con un ancho de 2-3 cm, de forma de banda variable, capaces de alcanzar un metro de longitud. Esta especie es idónea para el acuario. También florece.

También procedente de Africa occidental (Camerún) es el Crinum calamis-tratum, de aspecto singular, hojas estrechas, de 5 mm de anchura como máximo, muy rizadas. Su cultivo es similar al del Crinum thaianum, pero tanto para el C. natans como para el C. calam'tstratum se requiere agua lo más blanda posible.

Especies filamentosas

Especies de Blyxa
Asia tropical, Australia


En el comercio se encuentran diversas especies de este género con el nombre de «hierbas filamentosas», p.ej. la Blyxa aubertii var. echinosperma y Blyxa japónica, bastante duradera y que forma tallo. Son plantas acuáticas «verdaderas». Su aspecto es muy típico, se distinguen por sus hojas algo traslúcidas, de color entre verde claro y verde bronceado, tipo césped, a menudo algo frágiles. Tienen un alto valor decorativo para el acuario, sobre todo cuando se les adjudica el plano medio del mismo. No obstante, según mis experiencias todas las especies Blyxa son extraordinariamente ávidas de luz, hasta tal punto que en el acuario de la habitación no se les pueden garantizar a largo plazo las condiciones debidas. En mi opinión, esta podría ser la causa de que estas especies, salvo unas pocas excepciones, no se hayan aclimatado a nuestros acuarios. Suele ocurrir que, después de un cierto tiempo, entran en recesión y adoptan un aspecto anodino. La cuestión del agua es importante en el sentido de que es imprescindible el agua blanda, ligeramente acida, con abonado de C02.

Barclaya

Barclaya longifolia
Burma, Tailandia, Vietnam


Esta planta acuática es una de las más hermosas de la flora acuática tomada en su totalidad. No es barata, pero se la encuentra normalmente en el comercio.

Según lo que sabemos de su región de origen, esta planta vive en riachuelos sombreados de selvas vírgenes, en situación similar a la de muchas criptocorinas, sólo que es más sensible y exigente que éstas- La Barclaya gusta de temperaturas elevadas de agua (de 24 a 28 °C), el suelo debe contener sustancias nutritivas y tener sobre todo la misma temperatura que el agua. Muchos fracasos con la Barclaya se deben a una temperatura de suelo demasiado baja. Basta con una diferencia de 2 °C para provocar trastornos de crecimiento. La demanda de luz artificial no es tan pequeña como cabría suponer de una planta «esciófila» (amante de la sombra).

Si queremos que las hojas onduladas, estrechas, alargadas, de precioso colorido verde oliva rojizo, desplieguen toda la longitud de que son capaces (40 cm), no deberemos ahorrar en concepto de fluorescentes. Hay formas que tienen un colorido rojizo particularmente bello, mientras que otras muestran tonos de hoja más hacia el verde oliva. Si la planta se siente cómoda, sorprenderá al acuariófilo con un florecimiento ocasional, muy decorativo.

Se observan las semillas regularmente, incluso en flores cerradas (cleisto-gamia). Es más fácil propagar la planta por brotes del rizoma. Estas plantas jóvenes del rizoma deben cultivarse con la mayor luz posible (pero no luz solar) a 28 °C, en aguas planas. El agua con una dureza no superior a 10°DH es idónea, es necesario el cambio regular de parte del agua y recomendable el abonado de C02.

La Barclaya es una planta singular para una ubicación solitaria dentro de tanques de tamaño mediano.
La Barclaya longifolia sufre un período de reposo, es decir, durante un tiempo la planta entra más o menos en recesión, después de lo cual reemprende la actividad vegetativa. No requiere la adopción de medidas especiales.

Especies africanas de hoja de jabalina

Especie Anubias
África occidental

Se cultivan varias especies de este pequeño género de plantas de África occidental. Poseen por lo general hojas recias, más o menos lanceoladas, con raigambre fuerte que crece en sentido horizontal. Pertenecen a las aráceas (nombre relacionado con la vara de Aarón) y presentan floración típica con hoja superior blanco-verdosa. Tienen vida anfibia, por lo tanto pueden adaptarse a distintos niveles de agua. Este rasgo ecológico favorece su cultivo en acuario. Es cierto que su crecimiento es relativamente lento, pero la Anubias se acomoda bien a la situación de inmersión permanente. En el momento de plantarla hay que prestar atención a que el rizoma sobresalga del suelo y sea claramente visible desde arriba. Por lo demás, la especie Anubia barteri var. nana por ejemplo se puede fijar sobre piedras o raíces (igual que la Bolbitis). La temperatura se situará entre 22 y 28 °C para todas las especies. Son importantes una buena iluminación y control regular del agua, el abonado de C02 y un suelo con sustancias nutritivas abundantes. Como especies idóneas se comercializan: la Anubla barteri var. nana; la hoja de jabalina enana alcanza 10 cm de altura, siendo muy recomendable para el primer plano. Similar, pero algo mayor, es la Anubla barteri var. glabra. Siguen la Anubla barteri var. barteri y una serie de especies que pueden crecer hasta los 50 cm de altura, es decir, idóneas para acuarios relativamente grandes.

En acuarios pequeños y planos, éstas últimas (al igual que la Lagenandra ovata) tienden a crecer por encima del nivel del agua. En cambio, pueden ser plantas solitarias muy hermosas en acuarios espaciosos y altos. Como plantas de vida anfibia, todas las especies Anubla son muy indicadas para la plantación de orillas planas de acua terrarios. En tal ambiente de aire caliente, saturado de humedad, y nivel plano del agua se encuentran realmente en su verdadero elemento y florecen con relativa facilidad, al igual que muchas de las criptocorinas.

Son similares en cuanto a forma las especies Aglaonema que ya se encuentran en el comercio. Pero no son aptas para el cultivo sumergido del acuario. Una planta de aspecto similar, con hojas lanceoladas alargadas, es el Spathipbyllum wallisii que ya se cultiva en acuarios. Los acuariófilos han tenido experiencias dispares con esta planta, en general predominan las negativas, por consiguiente hay que dar siempre preferencia a las especies decorativas del género Anublas.

Espiga acuática de hojas onduladas

Aponogeton undulatus
De la India a la península malaya


Esta espiga acuática, variable en la forma de las hojas, se queda relativamente pequeña, es decir, sus hojas onduladas, con pecíolo, alcanzan una longitud de unos 25 cm. La raigambre redonda tiene un diámetro de 2 cm. Las hojas, de color verde entre claro y medio, presentan zonas peculiares, casi traslúcidas, típicas de esta especie, que permiten diferenciarla de otras especies Aponogeton. El destino que cabe dar al Aponogeton undulatus es muy versátil, en pequeños grupos o como planta aislada, incluso en tanques de dimensiones modestas. Lo que caracteriza a esta especie en particular y libera al acuariófilo del penoso problema de la reproducción que le acarrean las restantes Aponogeton consiste en el hecho de que esta planta en los «pedúnculos florales» forma plantas jóvenes completas, pequeñas, con tubérculos; en cierto modo es, pues, «vivípara». Estas plantas jóvenes pueden plantarse de inmediato. No merece la pena un período de reposo, para estimular a un viejo rizoma y devolverlo a la actividad vegetativa, porque siempre se dispone de plantas jóvenes en los brotes de los ejemplares viejos, que vuelven a crecer enseguida. Es, pues, una especie de espiga acuática recomendable y nada problemática, que tampoco es caprichosa en cuanto a la dureza del agua.

Espiga acuática ulvácea

Aponogeton ulvaceus
Madagascar


Por sus hojas grandes (hasta 50 cm de longitud) y onduladas en todo el borde, de color verde claro, esta especie Aponogeton es una de las más bellas plantas solitarias del acuario. Crece con rapidez, de tal manera que a partir de una pequeña planta joven se puede lograr un ejemplar gigantesco en pocos meses. Indudablemente, esta especie necesita buena nutrición del suelo (mezclándole sustancias nutritivas) y acceso directo a la luz para desarrollar toda la fastuosidad de la que es capaz. Es óptima el agua blanda con abonado de C02, pero también tolera el agua semidura. Importante una intensidad luminosa elevada. Debemos reservarle espacio suficiente para que pueda desplegar realmente toda su envergadura y belleza. Así, el Aponogeton ulvaceus se mantendrá durante meses como el centro de atracción de todas las miradas, produce flores bianuales en abundancia (el éxito en la polinización sólo se consigue con el polen de otra planta de la misma especie que se halle también en floración).

La entrada en el período de reposo se anuncia con la debilitación del crecimiento y el empequeñecimiento de las hojas. Entonces llega el momento de sacar la planta del acuario. Si se mantenía dentro de un recipiente de cultivo, esta operación no entraña problemas. El tubérculo radicular se conserva en lugar fresco y algo húmedo, es decir, no es necesario mantener dicho tubérculo siempre en agua más fría. Se renueva el suelo de fondo antes del inicio del nuevo período de crecimiento. Insistimos en el consejo: el tubérculo no debe colocarse demasiado profundo. Después de plantado debe continuar siendo visible y sobresalir del suelo.

Espiga acuática de cuero

Aponogeton rigidifolius
Sri Lanka

Esta espiga de agua se caracteriza, con respecto a las demás especies Aponogeton, por dos diferencias notables. Si se tocan las hojas, sorprende la rigidez de su estructura (rigidifolius), lo cual la asemeja al «cuero». Por otro lado, esta especie no tiene tubérculos, sino un rizoma alargado. Las hojas son por lo general lanceoladas, estrechas, de color entre verde oliva y parduzco, pudiendo medir incluso un metro, pero en el acuario se quedan más cortas (máximo 50 cm). El borde de la hoja es poco o muy ondulado en mayor o menor parte del perímetro. En los ejemplares de acuario, las hojas a veces son muy arqueadas. Resulta llamativo el nervio central, ancho y de color claro. Es una especie no del todo fácil de cultivar, que no presenta un periodo de reposo acusado. Es importante sobre todo una iluminación intensa, agua lo más blanda posible en equilibrio con dióxido de carbono. Se planta el rizoma plano, en posición horizontal. Suelo: se le añade tierra arcillosa enriquecida con sustancias nutritivas. Tratar con cuidado las hojas, ya que son algo frágiles.

Espiga acuática fenestrada

Aponogeton madagascarensis
Madagascar


La espiga acuática fenestrada (antes Aponogeton fenestralis), también llamada enrejada o de encaje, es, por su estructura foliar peculiar y única, la especie de Aponogeton más famosa y más apreciada, pero al mismo tiempo de cultivo muy problemático. Existen diversas razas geográficas, las de hojas romas, bastante anchas, y las de hojas algo más estrechas, incluso algo puntiagudas. Se han hecho muchas conjeturas acerca del sentido biológico de una estructura de hoja tan peculiar, de la que en el transcurso de la evolución prácticamente sólo ha quedado la nervadura. Se supone mayormente que con el limbo perforado se ha pretendido reducir la resistencia de las hojas al paso del agua. No obstante, hay un hecho que contradice tal hipótesis: el Aponogeton madagascarensis se encuentra también en aguas estancadas.

En mi caso, las plantas del tipo de hoja estrecha se conservaron siempre mejor en tanque plano, ligeramente sombreado (luz diurna), en invierno con iluminación complementaria (fluorescentes). Pero más importante que la iluminación es el aporte frecuente de agua fresca, el abonado de C02, la adición de extractos de turba (p.ej. Tetra Toru Min). Sin agua fresca abundante, esta planta obviamente no funciona (cambio total del agua una vez por semana). El agua debe ser blanda, con un pH en torno a 6. Es importante que el agua circule bien por la totalidad del acuario. La temperatura del agua a 22 °C. Cuando hay parálisis de crecimiento, se baja la temperatura a 18 °C, por la noche a 15 °C, durante un período de dos meses, después se reemprende el crecimiento.

Suelo de fondo: grava gruesa con 1/3 de tierra arcillosa. De esta forma se consigue mantener la planta sana durante mucho tiempo y hacer que florezca con regularidad. Lógicamente, estas condiciones no pueden realizarse en un acuario «normal» de una habitación, así que esta especie está reservada para los acuariófilos muy interesados, a menos que alguien se empeñe en tenerla de «huésped fugaz» en su acuario tropical. Vamos a repetirlo una vez más: hay que actuar con precaución antes de aventurarse a la compra de especies tan delicadas de cultivar, y más teniendo en cuenta que con las importaciones masivas se pone en peligro la existencia de las especies salvajes en origen.

Espiga acuática rizada

Aponogeton crispus
Sri Lanka, India


Una especie muy variable, que ahora incluye también al Aponogeton echinatus. El tubérculo radicular es más redondeado y pequeño que el del A. boivinianm. Las hojas lanceoladas, alargadas, de unos 30 cm de longitud, presentan una ondulación marginal típica. Es, con mucho, la espiga acuática más frecuente de cuantas se cultivan en el acuario.
Es una espiga de agua muy recomendable, nada problemática de cultivar, a menudo con un período de reposo poco acentuado, poco crítica en cuanto a la dureza del agua, medra incluso en agua algo dura (abonado de C02). Propagación por semillas (es una especie autofecunda), relativamente fácil. Cuando el crecimiento entra en recesión, los tubérculos se dejan en el acuario, pasadas algunas semanas vuelven a la actividad vegetativa. No obstante, es mejor sacarlos del agua y guardarlos temporalmente en lugar más frío, con un poco de humedad.
En el supuesto de que las plantas Aponogeton «crispus» desarrollen en poco tiempo hojas flotantes, entonces la especie sería realmente un Aponogeton natans, una especie sin valor para el acuario.

Espiga acuática arqueada

Aponogeton boivinianus
Madagascar


Esta especie de Aponogeton, también llamada espiga acuática abollada, se encuentra reiteradamente en el comercio aunque no siempre con el nombre correcto. Pero con frecuencia se tiene una buena referencia para saber si se trata de esta especie examinando los tubérculos que son bastante recios, con un diámetro de hasta 4 cm, planos y con surcos. Si, por el contrario, el tubérculo ya se está desarrollando y tiene visible la ho¡a típica, muy rizada, parecida a la de la Cryptocoryne apo-nogetifolia, entonces éste es una característica inconfundible. Hay algo que, en esta especie de Aponogeton, deberíamos tener en cuenta desde el primer momento: tiene unas ansias enormes de crecer, sus hojas rizadas y moteadas pueden alcanzar una longitud de % metro e incluso más. Es decir, el Aponogeton boivinianus sólo tiene cabida en acuarios grandes, lo cual no impide que sea una de las más bellas especies de Aponogeton. El resto de exigencias: agua blanda o semidura, abonado de CO, cambio frecuente de parte del agua, respetar el período de reposo.

Espada amazónica de césped

Echinodorus tenellus
De América tropical hasta Norteamérica


Con las «amazonas» esta planta enana sólo tiene en común el nombre, en el resto se parece más a una Sagittaria. Es una especie muy propagada en América. En los acuarios se cultiva la variedad tropical. Es una de las plantas de acuario de mayor duración. Con sus hojas extraordinariamente suaves y delicadas, longitudinales, tipo césped, de una longitud no superior a 5 cm, forma en poco tiempo, gracias a su enorme actividad generando estolones, un césped tupido, de color verde claro. Ello la convierte en una de las plantas de acuario más apreciadas, idónea para ocupar el primer plano del mismo. Pero, en la amazonas del césped, conviene tener en cuenta un detalle importante, si se quieren conseguir céspedes tupidos y sanos: es una planta que requiere mucha luz. Las pérdidas de luz hasta llegar al fondo son considerables, sobre todo en acuarios altos. Este hecho deberá tenerse en cuenta en todas las plantas de fondo y adaptar la iluminación en consonancia.

Espada amazónica negra

Echinodorus parviflorus Perú, Bolivia

Una especie de tamaño mediano, muy popular por su «formato» y la belleza de su aspecto. A veces, en el comercio se la conoce por el nombre de Echinodorus peruensis. Las hojas variables, lanceoladas, cuyo color verde suele oscurecerse en el transcurso del crecimiento, miden junto con el pecíolo entre 20 y 25 cm, con una base ligeramente ensanchada. Es una especie que tolera un amplio intervalo de temperaturas, siendo también adaptable en cuanto a demanda luminosa. Forma bonitos grupos, cuya expansión se mantiene acotada. En los pedúnculos de las flores forma plantas adventicias con una facilidad relativa.

Espada amazónica de hojas rojas

Echinodorus osiris
Brasil (Paraná)


Por sus hojas de hasta 50 cm de longitud, esta especie se cuenta entre las amazonas grandes, a cuya disposición se deberá dejar espacio suficiente dentro del acuario. El Echinodorus osiris se destina con preferencia al papel de planta solitaria. En esta especie resulta llamativo y particularmente decorativo el color pardo-rojizo de las hojas jóvenes. En tipología, esta especie es similar al Echinodorus maior, base de la hoja comprimida, con puntas de las hojas relativamente cortas. El borde de la hoja es en su mayor parte ondulado. Los ejemplares antiguos, en estado sumergido, dan lugar a floraciones relativamente infrecuentes, que desarrollan numerosas plantas adventicias de hojas lanceoladas, elípticas y pequeñas. Sacar adelante estas plantas no requiere mucho empeño, supuesta una buena iluminación. Una planta que capta la atención por su particular belleza.

Muy parecida al Echinodorus osiris pero de menor envergadura es la «espada amazónica roja doble», el Echinodorus barthii, de hojas muy decorativas por su colorido rojizo. Probablemente ésta sea una planta bastarda, al igual que el Echinodorus osiris. Lo mismo cabe decir de una variedad llamada Echinodorus «rosado».

Espada amazónica gigante

Echinodorus maior
Brasil


La «amazonas gigante» es una planta obviamente solitaria. Sus hojas inicial-mente imitantes, después lanceoladas anchas, a menudo de borde ondulado, pueden alcanzar una longitud de 50 cm. Pero lo normal es que la planta quede más pequeña. Con todo, una planta plenamente desarrollada causa una sensación fantástica con sus numerosas hojas de color verde claro, sobre todo si la coloca como centro de las plantas, entre leña resinosa de pantano y piedras oscuras. Por descontado, un acuario para el E. maior no puede ser pequeño, y sobre todo el suelo de fondo deberá tener una altura de 8-10 cm y abundancia de nutrientes, como para cualquier ejemplar pujante del grupo Echinodorus. También es posible plantarla en un tanque de cultivo. El acuario deberá tener una anchura de 45 cm y un nivel de agua de 50 cm, con cuatro fluorescentes que cubra toda la longitud del mismo, ya que la iluminación intensa es necesaria para lograr un crecimiento vigoroso. La multiplicación de las plantas bien acomodadas se realiza por «floración» con plantas adventicias (mantenerlas a precisión bajo el agua, porque entonces las plantas jóvenes crecen con más rapidez). Las plantas bien adaptadas forman también brotes o plantas hijas en la base.

Es una especie recomendable en especial para acuarios grandes (de 150 litros en adelante), que apenas tiende a desarrollar hojas sobre el nivel del agua.

Espada amazónica enana boliviana

Echinodorus bolivianus
Sur del Brasil y norte de Argentina


El Echinodorus latifolius es una espada amazónica de «formato mediano», que además saca abundantes estolones y, en condiciones propicias, forma enseguida poblaciones densas. Ideal para ocupar un plano medio, pero también el primer plano de acuarios grandes. Como planta individual no es interesante. Cuanto mayores y más compactos sean los grupos de color verde claro brillante, tanto más hermoso será su aspecto. En la forma de las hojas es una especie variable. Intervienen en ello la intensidad luminosa, el período diario de iluminación y la temperatura del agua. La longitud máxima que alcanzan las hojas se sitúa entre 15 y 20 cm, pero en algunos casos se queda en menos. No tienen pecíolo y de forma lanceolada estrecha, de color verde claro, con nervio central marcado. El Echinodorus latifolius ha demostrado ser una de las especies Echinodorus menos exigentes y más adaptables.

En el comercio se vende también con el nombre de Echinodorus intermcdius, un nombre que se aplica también a la especie Echinodorus quadricostatus o amazonas enana. Ambas especies se asemejan, pero la «enana», Echinodorus quadricostatus var. xingucnsis, es menor y sus hojas se sustentan en pecíolos más o menos destacados. Las formas de crecimiento pueden variar de forma considerable en función de las condiciones lumínicas y de emplazamiento en el acuario. Las confusiones son, pues, frecuentes. l.o mismo se diga de la amazonas enana boliviana, el Echinodorus bolivia-nus, que en estado sumergido apenas se diferencia de la amazonas enana. Todas ellas son fastuosas plantas de primer plano, «formadoras de césped», es decir, con los estolones de crecimiento rastrero forman plantas compactas. Es importante procurar que les llegue la luz sin impedimentos. Si están en la sombra sus formas se debilitan y las hojas se estrechan.

Espada amazónica de Horeman

Echinodorus horemanii
Brasil (Paraná)


Una planta ensiforme de tamaño mediano, que está aumentando su popularidad entre los acuariófilos. Hojas entre lanceoladas y ovaladas alargadas, de pecíolos relativamente largos (hasta 15 cm). El limbo de la hoja suele mostrar color verde oscuro, con estructura algo traslúcida. Es bella y llamativa la ondulación del borde la hoja. Al igual que otras espadas, requiere buena iluminación. En acuarios grandes, los grupos de Echinodorus horemanii resultan particularmente atractivos como plantas de medio o de último plano.

Espada amazónica cordifolia

Echinodorus cordifolius
Sureste de Norteamérica y México


Esta planta sólo tiene en común con la «espada amazónica grande» el crecimiento vigoroso, pero en cuanto a la forma de las hojas es muy distinta. Las hojas, cordiformes en la base, algo romas en la punta, pueden alcanzar una longitud de 20 cm y un ancho de 20 cm. Su color verde claro, brillante, y sus pecíolos llamativos y vigorosos, propician el uso solitario de esta planta en tanques grandes, igual que la planta anterior. En grupo tiene menor impacto y, dada la envergadura de la especie, apenas resulta viable. Lo importante es que se cultive en un acuario con un nivel de agua lo más alto posible (unos 50 cm), pero como planta joven requiere una iluminación intensa para llegar a ser una planta espléndida. En tanques pequeños, la espada amazónica cordifolia crece con rapidez, rebasando el nivel del agua, tendencia que conserva incluso en acuarios grandes pero que puede reprimirse acortando el período de iluminación (10 horas al día).

No obstante, este recorte de la iluminación puede redundar en una merma de crecimiento de otras plantas. Si las plantas jóvenes, formadas en los pedúnculos atrofiados del Echinodorus cordifolius, se quieren convertir en plantas vigorosas, es imprescindible prolongar la iluminación (hasta 16 horas diarias).

Si se quiere llevar a la espada amazónica cordifolia a la floración (plantas adventicias), debería bajarse el nivel del agua para que pueda ocurrir. La floración es más segura si la planta recibe la iluminación óptima.

En resumen, un Echinodorus muy decorativo como planta del medio plano. De un tipo similar, pero de mayor tamaño, son el Echinodorus macrophyllus, la espada amazónica gigante (hojas de 35 cm de longitud) y el Echinodorus sca-bcr, la espada amazónica rugosa (longitud de hojas 25 cm). Hojas cordiformes alargadas, pero menores (hasta 15 cm) son las de la espada amazónica horizontal, Echinodorus horizontalis. Lo característico de esta especie es la posición más o menos horizontal de sus hojas.

Espada amazónica grande

Echinodorus bleheri
Sudamérica tropical


Junto con la «amazonas de hoja estrecha», este Echinodorus es la especie más cultivada de su género. En conjunto es igual al Echinodorus amazonicus, pero de mayor tamaño, es decir, sus hojas pueden llegar a medir 50 cm y tener una anchura de 8 cm; si sumamos la longitud de 20 cm del pecíolo, podemos llegar casi a 70 cm de longitud. Una planta puede desplegar una gran profusión de hojas. Por consiguiente, esta especie puede emplearse en acuarios de más de 100 litros de agua, porque sólo en ellos puede desplegar el esplendor del que es capaz. Si esta amazona disfruta de las condiciones correctas, puede convertirse en un elemento predominante y menoscabar la situación de las demás plantas del acuario. Cuando se elige del emplazamiento del E. Bleheri hay que pensar en el tamaño que adquirirá en el futuro, porque su sombra apenas permite el desarrollo de otras plantas. Incluso las plantes poco apetentes de luz puede sucumbir a su sombra. Al igual que otras plantas de su género, la gran amazonas exige plena luz. Las formas foliares variables que se observan en ejemplares aislados («variedades») son debidas a la duración del período de iluminación, según indican los estudios más recientes, al igual que ocurre con otras especies de Echinodorus. No son, pues, formas distintas. Comparada con la «amazonas de hojas estrechas», la «grande» no es frecuente que dé pedúndulos florales, por lo cual su multiplicación no es tan productiva. A una planta de tanto desarrollo lógicamente hay que darle un suelo de fondo con abundancia de nutrientes y con suficiente altura (8-10 cm).

Planta de celofán

Echinodorus bertcroi
Sureste de EE. UU. y Centroamérica


No es un tipo corriente de Echinodorus. El nombre apunta a las delgadas hojas del Echinodorus berteroi. Lo llamativo es la mutabilidad de la planta. Cabe distinguir entre la forma juvenil de hojas lanceoladas, más o menos lineales, de 20 cm de longitud, a la que sigue la «forma adulta» de hojas progresivamente más anchas y ligeramente onduladas, que dan paso a la forma foliar definitiva, parecida a la espada amazónica cordifolia, el Echinodorus cordifolius, de la que se distingue polla bella y delgadísima estructura de sus hojas verde oliva. El Echinodorus berteroi (altura 50 cm) no debe mantenerse en acuarios pequeños; con el tiempo tiende a salirse del acuario y formar hojas aéreas o incluso, cuando las condiciones son adversas (iluminación), puede morir. Parece que reduciendo el período diario de iluminación (12 horas) se logra prolongar el período vegetativo y, por tanto, la vida de las plantas en el acuario. A veces se observa el nacimiento de pequeños brotes en la base de plantas muy vigorosas.

De no ser así, la propagación del Echinodorus bertcroi en el acuario toma mal cariz. Sólo en condiciones muy favorables (luz diurna) cabe esperar una floración y la obtención de semilla fértil. En tal caso, la siembra no es difícil.

En general, recomendamos al amante de estas plantas que compre ejemplares-jóvenes. A pesar de este pequeño inconveniente, la planta del celofán es una de las más decorativas y, por su «transparencia», una de las especies más peculiares del género Echinodorus.

Espada amazónica de hojas estrechas

Echinodorus amazonicus
Sudamérica tropical


Una planta de acuario consolidada desde mucho atrás, a la que se han atribuido diversos nombres científicos, pero que los acuariófilos conocen por «amazonas de hoja estrecha». Es la planta espada clásica. Sus hojas lanceoladas, de color verde claro, alcanzan junto con el pecíolo una longitud de 30 cm, quedando muy por detrás de la «gran amazonas», el Echinodorus bleheri, de formas muy similares. La utilización del Echinodorus amazonicus en el acuario puede ser muy versátil. En un tanque de 200 litros resulta muy efectivo un grupo compacto de plantas, situado en un plano medio, pero también vale para telón de fondo, en último plano. En acuarios menores se planta solitaria, aislada. Esta situación aislada es deseable además con vistas a la iluminación. Efectivamente, un ejemplar aislado sólo desarrolla toda su exuberancia si dispone de luz suficiente. Las plantas necesitan un suelo de fondo con abundancia de sustancias nutritivas, con cambio regular de parte del agua, a la que se añadirán sustancias de abono.

Las Amazonas y otras plantas ensiformes

Si partimos de un biotopo acuario geográficamente «correcto», entonces las especies Echinodorus son para las pirañas suramericanas el equivalente de las criptocorinas para los barbos del este asiático. Obviamente, estos «acuarios en el paisaje» requieren una buena dosis de imaginación, pero lo cierto es que la gran variedad de especies Echinodorus actualmente disponibles permitiría perfectamente la realización de semejante «paisaje subacuático».

Si se comparan con las criptorinas, las especies Echinodorus, también llamadas «espadas» o «ensiformes», constituyen un tipo de plantas muy distinto. La especie más conocida es sin duda la «Amazonas*, pero con este nombre, aparte del tipo estándar, el acuariófilo dispone para elegir desde el Echinodorus tenellus, pequeño, tipo césped, hasta las especies gigantescas como es la «Amazonas de hoja grande». Son plantas de acuario muy aprovechables y decorativas, p.ej. el Echinodorus osiris, o espada de hojas rojas. Las de mayor tamaño, como el Echinodorus bleheri se sitúan con preferencia en solitario, mientras que otras especies menos pujantes son idóneas para formar grupos. Obviamente, todo dependerá de las dimensiones del acuario.

La propagación por estolones se da en muy pocas especies que son, entre otras, el Echinodorus tenellus o el Echinodorus quadricostatus var. xinguensis (« amazonas enano»). Las especies mayores y gallardas, después de aclimatadas, forman una «rama florecida» cuando las condiciones son favorables (lógicamente influye la duración de la iluminación diaria), que en el acuario da lugar a flores aisladas y atrofiadas. Guardan un parecido con la coleta (Alisma) de nuestras latitudes. El género Echinodorus forma parte de las alis-matáceas, A partir de la inserción de las flores se desarrollan en el acuario unas plantas jóvenes, diminutas, llamadas adventicias, que van ganando fortaleza progresivamente. Se puede doblar dicho pedúnculo, para que las plantas jóvenes echen raíces con mayor rapidez y, una vez; fuertes, puedan separarse de la planta primitiva. Estas plantas adventicias individuales tienen que plantarse en un lugar lo más luminoso posible del acuario, apartándolas de la sombra de los «grandes». Algunas especies de Echinodorus pueden dar lugar después de un tiempo prudencial a «ejemplares gigantescos». Suelen pasar entre uno y dos años, posiblemente más, hasta que se convierten en una planta solitaria exuberante. La floración atrofiada de las especies Echinodorus indica que la mayoría de ellas se cultivan en el acuario en una forma ecológicamente incorrecta.

En sus emplazamientos naturales son plantas palustres o semisumergidas, algunas son plantas palustres verdaderas en lugares húmedos. En el acuario podemos disponer de una adaptación que se manifiesta en que muchas especies Echinodorus en acuarios planos tienden a formar hojas flotantes o aéreas. OÉras consecuencias se pueden extraer también de sus hábitats naturales; como plantas palustres, en la naturaleza tienen que recurrir a una «verdadera» alimentación radicular. Esto significa que el suelo de fondo para plantas ensiformes de crecimiento vigoroso debe contener reservas suficientes de nutrientes en forma de aditamentos de óxido de hierro con sustancias orgánicas, p.ej. Tetra Initial D. Como «refuerzo», a estas plantas tan ávidas de alimento se les cambia parte del agua con adición del abonado correspondiente.

Varios indicios apuntan a que el Echi-nodorus presenta una mayor demanda de potasio. En cuanto a la composición del agua, los Echinodorm no plantean exigencias especiales. Aunque muchas de estas plantas viven en territorios de aguas blandas, se ha demostrado que también puede ser idónea el agua semidura con aportación de C02, pH en general entre 6,8 y 7. Pero se requiere prestar atención al control del agua. Temperatura entre 22 y 26 ºC.

Las exigencias lumínicas de la mayor parte de especies Echinodorus son relativamente elevadas, es decir, para desplegar un crecimiento exuberante necesitan una gran intensidad luminosa. En la descripción que sigue se da cabida sólo a las especies más importantes. En cuanto a la denominación de las especies Echinodorus existen todavía algunos puntos oscuros.
La mayor parte de las especies cultivadas en acuario se asemejan al tipo «espada», es decir, son exponentes típicos de su género con exigencias vitales similares. Recordemos un fallo que suelen cometer muchos principiantes: la mayoría de Echinodorus «grandes» llegan a hacerse realmente muy grandes y aunque el ejemplar que se compra como planta joven sea pequeño, hay que calcular desde el primer momento la demanda de espacio que va a generar, si queremos evitarnos la experiencia desagradable de su gran crecimiento y la evidencia de que no tiene cabida en el paisaje acuático previsto.

Criptocorina de Wendt

Cryptocoryne wendtii
Sri Lanka


Esta criptocorina, bautizada así por el prestigioso experto en criptocorinas holandés, el Prof. Di; Wít, en honor del paladín alemán de la botánica de acuario, A. Wendt, es una de las especies más cultivadas. Tiene tamaño mediano, las hojas son más o menos alargadas, entre ovaladas y lanceoladas, anchas en la base, a menudo ligeramente cordiformes, con una longitud comprendida entre 8 y 12 cm. La coloración de el haz es verde oliva oscuro, el envés es de color entre verde pálido y ligeramente rojizo. Hay que advertir que justamente esta criptocorina es enormemente variable, con muchas «formas» (razas locales) en cuanto a tamaño, configuración foliar y colorido. La tínica característica segura de identificación es la flor.

En el comercio existen varios tipos (variedades). Dentro del surtido de criptocorinas apenas se encontrará otra especie de mayor vitalidad, adaptabilidad o sencillez de cultivo. Lo mismo se diga de la velocidad de crecimiento o de la formación de estolones. En este aspecto, la C, wendtii es enormemente productiva, por lo cual se recomienda al principiante junto con la C. affinis y la C. x willisu. Por otro lado, es una especie de poca demanda de luz, que tampoco es caprichosa en cuanto a la dureza del agua, pH entre 6,5 y 7,2. Hay una serie de criptocorinas de Sri Lanka que muestran también buena predisposición para el acuario. Son p. ej. la Cryptocoryne beckettii, similar al la C. wendtii, la Cryptocoryne undulóla de hojas más o menos lanceoladas lineales, de color pardo rojizo, con bordes ondulados (longitud 8 cm como máximo) y nervadura marcada, mientras que la C. walkeri en el acuario crece con más lentitud.

Criptocorina rojo púrpura

Cryptocoryne purpurea Península malaya

Lo que se vende en el comercio con el nombre genérico de "Cryptocoryne grif-jithii» raramente es la especie «auténtica», normalmente se da este nombre a todas las criptocorinas de hojas marcadas, más o menos cordiformes, de color verde oscuro. La criptocorina de este grupo que se vende más es la Cryptocoryne purpurea, una especie consolidada desde mucho atrás. Son criptocorinas de tamaño entre medio y grande, con hojas recortadas, oviformes, en el fondo por lo general cordiformes. Las hojas tiene una longitud de 5 a 8 cm, pero normalmente con pecíolo muy largo. En el acuario no se diferencian del tipo estándar, requieren luz indirecta, aditivos al suelo de fondo, p.ej. Tetra Initial D, y control regular del agua. No utilizar agua demasiado dura (10°DH como máximo), pH ligeramente ácido y abonado de CO.

Criptocorina pontederiifolia

Cryptocoryne pontederiijolia
Sumatra


Un especie de criptocorina relativamente nueva, que por su buena predisposición para el acuario y su bonito porte se ha ganado rápidamente un gran número de amigos, Es una especie de tamaño medio (unos 20 cm de altura), de hojas de color verde brillante, oviformes, más o menos alargadas, puntiagudas, en el fondo por lo general levemente cordiformes (longitud 12 cm, normalmente menos). Pecíolos recios, relativamente cortos, dividiendo la base, a veces con hojas inferiores. La superficie de las hojas no es raro que tenga aspecto abollado. Es una criptocorina muy adaptable que, después del período de acomodación, despliega un crecimiento intenso y abundancia de estolones. Por tal motivo, el suelo de fondo debería enriquecerse con sustancias nutritivas (p. cj. Tetra Initial D). En cuanto a las condiciones del agua, la C. pontederiifolia es bastante tolerante y medra incluso en aguas semlduras (aconsejamos abonado de C02). Aunque esta criptocorina gusta de la luz sin reservas, crece también cuando la iluminación es tenue. Es importante el cambio de parte del agua efectuado con regularidad, con abonado discreto de hierro, como en el resto de criptocorinas. Es una especie decorativa, de buen crecimiento, a tener en cuenta para grupos en medio y ultimo plano. Procede también de Sumatra la Cryptocoryne moehlmannii que, desde el punto de vista vegetativo, coincide básicamente con la C pontederiifolia y para cuya diferenciación segura hay que recurrir al examen de las flores.

Criptocorina de Blass

Cryptocoryne cordata («tipo blassii»)
Península malaya, sur de Tailandia


Esta criptocorina se caracteriza porque sus hojas, oviformes y cordiformes, son algo recias. Lo que la ha hecho tan popular entre los acuariófilos en pocos años ha sido su afán de crecer y su fastuosidad cromática. No nos referimos sólo al envés de colorido entre púrpura y burdeos. Las hojas, de tamaño muy variable (de 5 a 10 cm o más), presentan una haz de color verde entre oscuro y oliva o bien rojizo. El «tipo blassii» de la C. cordata es una planta claramente csciófila (amante de la sombra). Con un suelo enriquecido con sustancias nutritivas y con algunos heléchos acuáticos (Ceratopteris) interpuestos, si la luz es potente, se asegura un crecimiento vigoroso, después del período de aclimatación. Una criptocorina que tiene múltiples utilidades en el acuario. Reacciona con sensibilidad ante efectos de choque.

En el comercio se encuentra otra crip-tocorina, clasificada también dentro del grupo Cryptocoryne cordata, que es la llamada Cryptocoryne siamensis. Se queda algo más pequeña, con hojas oviformes, delgadas, más puntiagudas a partir del centro del limbo, y procede de los mismos países de origen.

Resulta imposible la diferenciación sistemática de ambas plantas ya que hay solapamiento en continuo hacia la forma llamada nominal, la Cryptocoryne cordata, así que no es viable la delimitación con respecto a esta última (N. Jacobsen). Sólo se puede hablar, pues, de un tipo (raza) C. blassii y de un tipo C. siamensis. También pertenece a este grupo una forma denominada «rosaenervis», cuyas hojas presenta nervadura de color claro.
Las formas cultivadas en acuario se engloban dentro del gran abanico de variaciones de la Cryptocoryne cordata. No obstante hay división de opiniones al respecto, conservándose la clasificación actual de la C. blassii y C. siamensis (De Wit).

De hecho, estas criptocorinas en lo que respecta al colorido foliar son un ejemplo típico de la incidencia de las condiciones de cultivo sobre dicha característica. En efecto, la Cryptocoryne blassii puede presentar en el haz todas las gradaciones de color comprendidas entre verde intenso y rojizo bronceado. Pero igual variabilidad se presenta en la Cryptocoryne siamensis. Estos fenómenos se deben en primer lugar a la iluminación. También el tamaño de las hojas puede tener oscilaciones considerables, debidas al medio de cultivo, a pesar de que no todas las variantes de hoja estrecha pueda ser clasificada como Cryptocoryne «siamensis».

La Cryptocoryne cordata «verdadera» (es decir, la forma nominal) vive en el acuario como planta relativamente delicada y necesitada de cuidados, es decir, son obligadas las condiciones de agua blanda. Los tipos «blassii» y «siamensis» en cambio son menos críneos y medran incluso en agua semidura con abonado de C02 con pH entre ligeramente ácido y neutro.

Criptocorina de hojas anudadas

Cryptocoryne crispatula
Cryptocoryne balansae

De la India al Vietnam y sur de la China

Con sus hojas muy estrechas, de hasta 30 cm de longitud o incluso más, por lo general onduladas y arqueadas, esta criptocorina constituye una especie que no encaja con el tipo estándar. De hecho, la mayoría de criptocorinas del acuario tienen hojas entre más o menos lanceoladas y cordiformes, lo cual dificulta a menudo su diferenciación, ya que sus formas de crecimiento y foliares son similares y cambiantes. El conjunto de las Cryptocoryne crispatula es muy variable en cuanto a estructura de la hoja, habida cuenta de que el tipo muy arqueado se considera una especie aparte, llamada Cryptocoryne balansae, que puede alcanzar hasta 50 cm de altura. La estructura de sus hojas da al acuario un acento muy decorativo cuando las plantas forman grupos. En cuanto al cultivo, la C. crispa-tula no presenta muchas exigencias. Es relativamente apetente de luz, medra incluso en agua dura, de pH hasta 7,2, en razón de su región de origen. No obstante, la adición de sustancias nutritivas y el aporte regular de agua fresca son imprescindibles incluso para esta especie poco exigente.

Criptocorina ciliada

Cryptocoryne ciliata
Muy propagada en el sureste asiático
(de la India hasta Nueva Guinea)

Una criptocorina que ocupa un lugar especial, no sólo por el amplio territorio de su origen. Recibe su nombre por los bordes ciliados del limbo de la espata (ver fotografía). Sus hojas de color verde claro, lanceoladas, alargadas, puede alcanzar hasta 50 cm de longitud, pero en el cultivo sumergido del acuario suelen quedar más cortas, aparte de que en el comercio se encuentran plantas de hoja estrecha, de menor tamaño (var. ciliata). Esta fastuosa criptocorina es una pieza ornamental para cualquier acuario capaz de darle cabida. Como grupo en el centro o como planta de último plano, sus hojas vigorosas de color verde claro brillante atraen siempre la mirada del observador. Por descontado que para una planta de tanto crecimiento tendremos que agregar obligadamente sustancias nutritivas al suelo del fondo.

Al contrario de lo que nos tienen acostumbrados las demás criptocorinas, ésta exige luz abundante, resulta difícil que otras plantas puedan hacerle sombra, pero a pesar de ello no se debe buscar el ahorro en la iluminación si se quiere disfrutar de toda la belleza que puede desplegar la Cryplocoryne ciliata. Medra incluso en aguas duras. En acuarios planos crece con rapidez, superando el nivel del agua. Se la puede cultivar, pues, también en acua-terrarios. Es una de las especies de críptocorina más florecientes. La C. ciliata se propaga por estolones y también por plantas esquejes salidas de los ejes de las hojas.

Criptocorina de hojas abolladas

Cryptocoryne aponogetifolia
Filipinas


Al igual que la Cryptocoryne ciliata, nos encontramos ante una de las criptocorinas extraordinarias y nada usuales. En mi opinión es una de las más bellas plantas de acuario que conozco. No sólo su tamaño imponente (puede alcanzar 80 cm de altura) sino también y ante todo la estructura foliar fantásticamente hermosa, «martilleada» (abollada), aponogeto-noide, de color verde claro brillante, convierten a esta planta en una pieza ornamental sin parangón para cualquier acuario grande.

En consecuencia, se le debe reservar un lugar preferente como planta solitaria, recordando que sólo podrá desplegar todo su esplendor en acuarios de la altura correspondiente. Tiene que garantizarse además que reciba luz en cantidad suficiente, para poder desplegar su vigor y exuberancia. Es tolerante en cuanto a las condiciones del agua.

La Cryptocoryne usteriana se queda en un tamaño menor y su estructura foliar no es tan acusada.

Criptocorina de Hártel

Cryptocoryne affinis Península malaya

Una especie de criptocorina que, desde hace varias décadas, goza de la máxima aceptación. Con hojas de haz de color pardo-verde oscuro, de aspecto algo brillante, y envés por lo general rojizo-verde claro, de forma lanceolada, algo más anchas en la base, es una planta particularmente bonita por la coloración de sus hojas. Es una criptocorina mediana, cuyas hojas pueden alcanzar los 15 cm, pero normalmente se quedan más cortas. Las condiciones externas, sobre todo la aportación de luz, influyen en gran manera en el crecimiento y coloración. La Cryptocoryne affinis es una especie típicamente moderada en cuanto a demanda lumínica. Prefiere luz atenuada y sólo en tal situación alcanza su más bello despliegue. Para su cultivo y en especial para su emplazamiento en el acuario se deberá tener en cuenta desde el primer momento.

Precisamente esta especie reacciona con gran sensibilidad ante un aumento repentino de la intensidad luminosa, pudiendo provocar la descomposición total de sus hojas. Por lo demás, la Cryptocoryne affinis es una de las especies más medradoras. Forma estolones en abundancia. Con unas pocas «plantas iniciales» se puede lograr una población espléndida en poco tiempo. Justamente esta especie se acomoda con rapidez, crece incluso en agua dura (pH hasta 7,2). Puede utilizarse como planta de medio y de último plano.

El colorido oscuro de sus hojas resalta con particular belleza cuando se contrapone a un grupo de Hygrophila o de plantas de hojas de color verde claro.

Las criptocorinas: bonitas plantas de acuario

Apenas hay ningún otro género de plantas que reúna en sí de forma tan cabal dos propiedades tan buenas como son una belleza extraordinaria y una excelente adaptación a las condiciones de vida del acuario. En este sentido, muchas criptocorinas parecen estar «predestinadas» para vivir en acuario. Esto se confirma con la gran divulgación y aceptación que tienen. En este aspecto no hay ningún otro género de plantas que pueda competir con ellas. Como «plantas características» de su región de origen, no deben faltar en ningún «acuario de sureste asiático», p.ej. en un tanque con percas.

No obstante, hay acuariófilos que están sencillamente de pega con estas hermosas plantas y la temida enfermedad de las criptocorinas les ha arrasado literalmente los ejemplares decorativos existentes, de modo fulminante.

Las causas de esta preocupación pueden ser muy diversas, pero tal vez podrían reducirse a un denominador común: todas las criptocorinas deberían cultivarse en un medio acuático equilibrado, libre de sustancias contaminantes unilaterales (entre otras, contenidos excesivos de nitrato o de metales pesados). Deben evitarse además los cambios bruscos, del tipo que sean. En la práctica esto significa: constancia en las medidas de cultivo, entre otras la aportación regular de agua fresca preparada (degradación de sustancias contaminantes unilaterales, etc.). Cuidado con los cambios de intensidad luminosa. Basta la sustitución de los fluorescentes del mismo tipo, con una intensidad ligeramente superior, para desencadenar un trastorno metabóüco y la podredumbre de las hojas de determinadas especies, por ejemplo de la Cryptocoryne affinis. Parece que entre los acuariófilos ya ha corrido la voz de que las criptocorinas, al igual que las restantes plantas acuáticas, toleran mal la replantación frecuente.

Un medio de cultivo equilibrado y sobre todo «nada de trastornos» son la mejor garantía para que las criptocorinas medren, algunas incluso en agua dura (en función de la especie). Eventualmente puede ser necesaria la purificación del agua (adición de agua desmineralizada o descarbonatada o p.ej. de Tetra Aqua-Top). Pero también en este caso hay que evitar los efectos de choque. Los cambios de parte del agua con aportación de agua fresca se realizarán «con delicadeza» (p.ej. Tetra AquaSafe). Deben controlarse regularmente el contenido de C02 y el pH, en especial tratándose de criptocorinas y adoptar medidas para mantenerlos constantes. En general el pH deberá ser entre ligeramente ácido y neutro (según las especies). La técnica moderna es muy útil en este aspecto para el cuidado del acuario (p.ej. suministro automático de COi a través de un sistema regulador basado en el pH).

Es considerable el número de criptocorinas (nombre griego, cripto = oculto, corine = maza) que se cultivan actualmente en los acuarios, pero en figura y forma de crecimiento presentan diferencias notables. El surtido estándar existente en los comercios especializados abarca criptocorinas para cualquier finalidad, para primer plano como la C. xwilli-sii, especies mayor para medio y último plano y especies gigantescas como la Cryptocoryne aponogetifolia y la Crypto-coryne ciliata.

Aunque en sus exigencias de cultivo todas las criptocorinas presentan ciertas coincidencias, existen algunas especies que se caracterizan por la celeridad de desarrollo y la formación de estolones, p.ej. muchas criptocorinas de Sri-Lanka, mientras que las criptocorinas de Borneo requieren más mimos y cuidados. Las especies que se describen a continuación son muy adaptables y de buen crecimiento, fáciles de cultivar c idóneas para diversos tipos de plantación y finalidades ornamentales. En el momento de la plantación debemos procurar no hundir demasiado la raigambre (máximo 1 cm debajo de4la arena o dejándola todavía visible). Las criptocorinas se propagan por estolones; son importantes el calor del suelo y la constancia de temperatura (en torno a 25 °C). La adición de sustancias nutritivas (p.ej. Tetra Initial D) al suelo de fondo se traduce en un crecimiento vigoroso.

Las criptocorinas (salvo contadas excepciones) se consideran plantas con exigencia moderada de luz.

Otra cosa a tener en cuenta: las criptocorinas necesitan tiempo para afincarse, es decir, no reaccionan con mucha rapidez a las medidas- positivas del cultivador. Como ningún otro género de plantas de acuario, lo que piden es paciencia.

Hoja de roble mexicana

Sbinnersia rivularis
México


Es una planta de crecimiento rápido, con hojas alargadas y elípticas, muy variables, que pueden alcanzar una longitud de hasta 25 mm. Guardan un parecido lejano con la hoja de roble. La Sbinnersia rivularis es una planta de tallo sin exigencias, de buen crecimiento, pero que requiere un emplazamiento espacioso y bien iluminado, de lo contrario su tallo se adelgaza y debilita con facilidad. Los esquejes echan raíces con rapidez y forman grupos vistosos. Dado su rápido crecimiento, es necesario replantar (esquejes) con frecuencia. Despliegan formas emergidas y flotantes. El agua no deberá ser muy caliente, es decir, debe situarse entre 20 y 24 °C. En el comercio se encuentra también una variedad verde y blanca.

Rotala de Watlich

Roíala watlich
Sureste asiático


Una especie que lleva el nombre del botánico N. Wallich y es completamente distinta del tipo estándar de Roíala. Las hojas aciculares, de 20 mm de longitud como máximo, salen de verticilos tupidos, en número de 9. En las puntas de los brotes, estas plantas toman a menudo un color rojizo, formando grupos extraordinariamente bonitos dentro del acuario. Por desgracia, es una de las plantas de tallo más delicadas de cultivar. Exige una alta intensidad luminosa (lámparas de alta presión) y un agua muy blanda (máximo 4°DH), un pH en torno a 6 y una temperatura en torno a 25 °C. Las plantas bien afincadas se pueden reproducir por esquejes. Es una especie para el acuariófilo experimentado.

Rotala rotundifolia

Rotala rotundifolia
Sureste asiático


El nombre se refiere a la forma emersa de esta planta anfibia. En especial para el acuariófilo que sólo dispone de un acuario pequeño, esta delicada planta de tallo es, por sus hojas alargadas y elípticas, que no superan los 1,5 cm de longitud y tienen un colorido verde que vira hacia el rojo en dirección a las puntas, una planta ideal y decorativo formando grupos. Pero, a la Rotala rotundifolia se le pueden dar otros destinos, por ejemplo en acuarios grandes formando grupos vistosos, para animar el primer plano. Se debe evitar que otras plantas proyecten su sombra sobre ella. En cuanto al cultivo, es una de las plantas menos exigentes y «más cómodas», ya que por un lado se conserva bien y, por otro lado, no crece con una rapidez tal que precise recortes y aclarados. En la naturaleza es una planta palustre, que recuerda a la hierba de la moneda (Lysimachia nummularia), pero que, puesta en el acuario, apenas muestra tendencia a superar la superficie del agua.